
“En el Delta del Paraná, la canoa no es solo un medio de transporte, es una extensión del alma del isleño. Mantenida con manos curtidas por el sol y el río, lleva en su casco el eco de generaciones que han surcado estas aguas. Es su compañera fiel: la que lo guía entre juncos y canales, la que sostiene su sustento y sus sueños. Para el isleño, la canoa es más que un objeto; es un vínculo vivo con el río, un refugio flotante donde el tiempo se mide en remadas y el horizonte se dibuja con cada golpe de pala.”